La Prostitución es legal en los Países Bajos

La prostitución se considera en los Países Bajos una profesión como cualquier otra, que está regulada por la ley. Las personas que ofrecen prostitución son controladas en aspectos médicos, higiénicos y fiscales, y tienen derechos y seguros sociales como cualquier otro trabajador.
La legalidad de la prostitución abarca solamente los casos de prostitución voluntaria.
Por otro lado, existe una preocupación activa del gobierno por controlar los casos de personas que se vean obligadas a hacer prostitución. Hay mafias que trafican con personas, que llevan de un país a otro, y las obligan a prostituírse. Las personas que sufren esas situaciones, son esclavizadas, atemorizadas y amenzadas con represalias a sus familiares, por lo que resulta muy difícil conseguir que denuncien a sus explotadores. Por ese motivo, el gobierno da garantías de ayuda y protección a quienes tengan el coraje de hacerlo.

En Amsterdam, la mayor parte de la prostitución está concentrada en el Barrio Rojo (Roze Buurt), donde existe una larga tradición de tolerancia. Amsterdam fué hasta la Segunda Guerra Mundial un puerto muy importante donde todo se podía encontrar todo tipo de personas de diversas procedencias.

En el Barrio Rojo (y también en otras áreas más pequeñas de la ciudad), las prostitutas se ofrecen abiertamente en las ventanas de las casas, desde donde se muestran y hacen señas a los pasantes para publicitar sus servicios. Algunas son especializadas en la realización de determinados tipos de fantasías, y las hay de todas las razas, apariencias y edades. En las zonas de prostitución también se ofrece otros servicios para voyeuristas, y todo tipo de objetos que faciliten la concreción de todo tipo de acciones.
Las personas que ofrecen prostitución desde las ventanas son en general mujeres, pero no siempre. También se puede encontrar hombres, y transexuales. Algunos ofrecen serivicios solamente a hombres, y otros también a parejas, grupos, o mujeres.
En el mismo barrio, se ofrece todo tipo de drogas y excitantes sexuales.
Un detalle que sorprende a los extranjeros que recién llegan, es que se puede ver iglesias rodeadas de lugares de prostitución, y familias que viven en los mismos edificios donde las prostitutas se ofrecen en las ventanas de los pisos inferiores.



Héctor Rubio comenta sobre el barrio de las mujeres escaparate